INTRODUCCION
Preparación seria: La fórmula de
Consagración Total a Jesús por María de San
Luis María Grignion de Monfort no se debe
tomar a la ligera. Esto queda probado por el
hecho de que el mismo Santo aboga por una
seria preparación.
Consiste
en
doce días preliminares para que el alma
trate de vaciarse del espíritu del mundo,
que es todo lo opuesto al espíritu de
Jesucristo. A éstos seguirán tres semanas
de oración y meditación, durante las
cuales el alma buscará un mejor conocimiento
de si misma (primera semana) de María (segunda
semana) y de Jesucristo (tercera semana).
Aunque se recomienda mucho este tiempo
preliminar, es obvio que el tiempo empleado
en dicha preparación puede variar según las
necesidades personales y las circunstancias.
Para provecho de aquellas personas que
quieren hacer la preparación completa,
recomendadas por el santo, los padres
Montfortianos de los EUA, han reunido en un
libro las oraciones y meditaciones que
proporcionan una preparación adecuada para
la Consagración Total a Jesús por María.
Primera Parte
DOCE DÍAS PRELIMINARES
Tema: El espíritu del mundo
Examina tu conciencia, reza, practica la
renuncia a tu propia voluntad; mortificación,
pureza de corazón. Esta pureza es la
condición indispensable para contemplar a
Dios en el cielo, verle en la tierra y
conocerle a la luz de la fe..
La primera parte de la preparación se deberá
emplear en vaciarse del espíritu del mundo,
que es contrario al espíritu de Jesucristo.
El espíritu del mundo consiste en esencia en
la negación del dominio supremo de Dios,
negación que se manifiesta en la práctica
del pecado y la desobediencia; por tanto es
totalmente opuesto al espíritu de Jesucristo,
que es también el de María.
Esto se manifiesta por la concupiscencia de
la carne, por la concupiscencia de los ojos
y por el orgullo como norma de vida, así
como por la desobediencia a las leyes de
Dios y el abuso de las cosas creadas. Sus
obras son el pecado en todas sus formas; en
consecuencia todo aquello por lo cual el
demonio nos lleva al pecado; obras que
conducen al error y oscuridad de la mente y
seducción y corrupción de la voluntad. Sus
pompas son el esplendor y las artimañas
empleadas por el demonio para hacer que el
pecado sea deleitoso, en las personas,
sitios y cosas.
ORACIONES PARA LOS DOCE DIAS PRELIMINARES
Veni Creator Spiritus
Ven Espíritu creador; visita las almas de
tus fieles. Llena de la divina gracia los
corazones que Tú mismo has creado.
Tú eres nuestro consuelo, don de Dios
altísimo, fuente viva, fuego, caridad y
espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú el dedo de la mano de Dios, Tú el
prometido del Padre, pones en nuestros
labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu luz nuestros sentidos,
infunde tu amor en nuestros corazones y con
tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra
frágil carne.
Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto
tu paz, siendo Tú mismo nuestro guía
evitaremos todo lo que es nocivo.
Por Ti conozcamos al Padre y también al Hijo
y que en Ti, que eres el Espíritu de ambos,
creamos en todo tiempo.
Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó
de entre los muertos, y al Espíritu
Consolador, por los siglos infinitos. Amén.
|
Ave Maris Stella
Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.
Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.
Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los
bienes.
Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras
súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.
Virgen singular,
dulce como ninguna, l
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.
Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre
contigo.
Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un
mismo honor. Amén.
|
Magnificat
Proclama mi alma la grandeza del
Señor, se alegra mi espíritu en
Dios, mi salvador; porque ha
mirado la humillación de su
esclava.
Desde ahora me felicitarán todas
las generaciones, porque el
Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:su nombre es santo, y su
misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de
corazón, derriba del trono a los
poderosos y enaltece a los
humildes, a los hambrientos los
colma de bienes y a los ricos
los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a
nuestros padres- en favor de
Abrahán y su descendencia por
siempre.
|
DÍA 1º Leer San Mateo Capítulo 5
versículos del 1 al 19
Día 2º Leer San Mateo Capítulo 5 versículo
48 y Capítulo 6 del 1 al 15
Día 3º Leer San Mateo Capítulo 7 versículos
1 al 14
Día 4º
Que ningún bien tiene el hombre de suyo ni
cosa alguna de qué alabarse
Señor, ¿qué es el hombre para que te
acuerdes de él, o el hijo del hombre para
que le visites?
¿Qué ha merecido el hombre para que le
dieses Tu gracia?
Señor, ¿de qué me puedo quejar si me
desamparas? O ¿cómo justamente podré
contender contigo, si no hicieres lo que
pido?
Por cierto, una cosa puedo yo pensar y decir
con verdad: Nada soy. Señor, nada puedo,
nada bueno tengo de mí; mas en todo me hallo
vacío, y camino siempre a la nada.
Y si no soy ayudado e instruido
interiormente por Ti, me vuelvo enteramente
tibio y disipado.
Mas Tú, Señor, eres siempre el mismo, y
permaneces eternamente, siempre bueno, justo
y santo, haciendo todas las cosas bien,
justa y santamente, y ordenándolas con
sabiduría. Pero yo, que soy más inclinado a
caer que a aprovechar, no persevero siempre
en un estado, y me mudo siete veces cada
día.
Mas luego me va mejor cuando te dignas
alargarme tu mano auxiliadora; porque Tú
solo, sin humano favor, me puedes socorrer y
fortalecer, de manera que no se mude más mi
semblante, sino que a Ti solo se convierta y
en Ti descanse mi corazón.
El que quisiere estar muy seguro en tiempo
de paz, se encontrará abatido y temeroso en
tiempo de guerra.
Si supieses permanecer siempre humilde y
pequeño para contigo, y morar u regir bien
tu espíritu, no caerías tan presto en
peligro ni pecado.
Buen consejo es que pienses cuando estás con
fervor de espíritu, lo que puede ocurrir con
la ausencia de luz.
(Imitación de Cristo, libro II, caps. 40 y
7)
Oraciones para los doce días preliminares
DIA 5º
Por lo cual, si yo supiese bien desechar
toda consolación humana, ya sea por alcanzar
devoción o por la necesidad que tengo de
buscarte, porque no hay hombre que me
consuele, entonces con razón, podría yo
esperar en tu gracia, y alegrarme con el don
de la nueva consolación.
Gracias sean dadas a Ti, de quien viene
todo, siempre que me sucede algún bien.
Porque delante de Ti yo soy vanidad y nada,
hombre mudable y flaco.
¿De dónde, pues, me puedo gloriar, o por qué
deseo ser estimado?
¿Por ventura de la nada? Esto es vanísimo.
Verdaderamente, la gloria frívola es una
verdadera peste y grandísima vanidad; porque
nos aparta de la verdadera gloria y nos
despoja de la gracia celestial.
Porque contentándose un hombre a sí mismo,
te descontenta a Ti; cuando desea las
alabanzas humanas, es privado de las
virtudes verdaderas.
La verdadera gloria y alegría santa consiste
en gloriarse en Ti y no en sí; gozarse en Tu
nombre, y no en su propia virtud, ni
deleitarse en criatura alguna, sino por Ti.
Sea alabado Tu nombre, y no el mío;
engrandecidas sean Tus obras, y no las mías;
bendito sea Tu santo nombre, y no me sea a
mí atribuida parte alguna de las alabanzas
de los hombre.
Tú eres mi gloria. Tú eres la alegría de mi
corazón.
En Ti me gloriaré y ensalzaré todos los
días; mas de mi parte no hay de qué, sino de
mis flaquezas.
(Imitación de Cristo, libro III, cap. 40)
Oraciones para los doce días preliminares
Día 6º
El ejemplo de los Santos Padres
Considera bien los heroicos ejemplos de los
Santos Padres, en los cuales resplandece la
verdadera perfección y religión, y verás
cuán poco o casi nada es lo que hacemos.
¡Ay de nosotros! ¿Qué es nuestra vida
comparada con la suya?
Los santos y amigos de Cristo sirvieron al
Señor en hambre, en sed, en frío y desnudez,
en trabajos y fatigas, en vigilias y ayunos,
en oraciones y santas meditaciones, en
persecuciones y muchos oprobios.
¡Oh! ¡Cuán graves y muchas tribulaciones
padecieron los apóstoles, mártires,
confesores, vírgenes y todos los demás que
quisieron seguir las pisadas de Jesucristo!
Pues en esta vida aborrecieron sus vidas
para poseer sus almas en la eterna.
¡Oh! ¡Cuán estrecha retirada vida hicieron
los Santos Padres en el yermo! ¡Cuán largas
y graves tentaciones padecieron! ¡Cuán
ordinarios fueron atormentados del enemigo!
¡Cuán continuas y fervientes oraciones
ofrecieron a Dios! ¡Cuán rigurosas
abstinencias cumplieron! ¡Cuán gran celo y
fervor tuvieron en su aprovechamiento
espiritual! ¡Cuán fuertes peleas pasaron
para vencer los vicios! ¡Cuán pura y recta
intención tuvieron con Dios!
De día trabajaban, y por la noche se
ocupaban en larga oración; y aunque
trabajando, no cesaban de la oración mental.
Todo el tiempo gestaban bien; las horas les
parecían cortas para darse a Dios; y por la
gran dulzura de la contemplación, se
olvidaban de la necesidad del mantenimiento
corporal.
Renunciaban a todas las riquezas, honras,
dignidades, parientes y amigos; ninguna cosa
querían del mundo; apenas tomaban lo
necesario para la vida, y les era pesado
servir a su cuerpo aun en las cosas
necesarias.
De modo que eran pobres de lo temporal, pero
riquísimos en gracia y virtudes.
(Imitación de Cristo, libro I, cap. 18)
Oraciones para los doce días preliminares
Día 7º
En lo de fuera eran necesitados, pero en lo
interior estaban con la gracia y divinas
consolaciones recreados.
Ajenos eran al mundo; mas muy allegados a
Dios, del cual eran familiares y amigos.
Teníanse por nada cuando a sí mismos, y para
con el mundo eran despreciados; mas en los
ojos de Dios eran muy preciosos y amados.
Estaban en verdadera humildad; vivían en la
sencilla obediencia; andaban en caridad y
paciencia, y por eso cada día crecían en
espíritu, y alcanzaban mucha gracia delante
de Dios.
Fueron puestos por dechados a todos los
religiosos y más nos deben mover para
aprovechar el bien, que no la muchedumbre de
los tibios para aflojar y descaecer. ¡Oh!
¡Cuán grande fue el fervor de todos los
religiosos al principio de sus sagrados
institutos!
¡Cuánta la devoción de la Oración! ¡Cuánto
el celo de la virtud! ¡Cuánta disciplina
floreció! ¡Cuánta reverencia y obediencia al
superior hubo en todas las cosas!
Aun hasta ahora dan testimonio de ello las
señales que quedaron, de que fueron
verdaderamente varones santos y perfectos
que, peleando tan esforzadamente, vencieron
al mundo.
Ahora ya se estima en mucho aquel que no es
transgresor, y si con paciencia puede sufrir
lo que aceptó por su voluntad.
¡Oh tibieza y negligencia de nuestro estado,
que tan presto declinamos del fervor
primero, y nos es molesto el vivir por
nuestra flojedad y tibieza!
¡Pluguíese a Dios que no durmiese en ti el
aprovechamiento de las virtudes, pues viste
muchas veces tantos ejemplos de devotos!
(Imitación de Cristo, libro I, cap. 18)
Oraciones para los doce días preliminares
Día 8º
Cómo se ha de resistir a las tentaciones
Mientras en el mundo vivimos no podemos
estar sin tribulaciones y tentaciones.
Por lo cual está escrito en Job: Tentación
es la vida del hombre sobre la tierra.
Por eso cada uno debe tener mucho cuidado
acerca de la tentación, y velar en oración,
porque no halle el demonio lugar de
engañarle, que nunca duerme, sino busca por
todos lados a quién tragarse.
Ninguno hay tan santo ni tan perfecto que no
tenga algunas veces tentaciones, y no
podemos vivir sin ellas.
Mas las tentaciones son muchas utilísimas al
hombre, aunque sean graves y pesadas, porque
en ellas es uno humillado, purgado y
enseñado.
Todos los santos, por muchas tribulaciones y
tentaciones pasaron, y aprovecharon.
Y los que no las quisieron sufrir y llevar
bien, fueron tenidos por malos y
desfallecieron.
No hay orden ni religión tan santa, ni lugar
tan secreto, donde no haya tentaciones y
adversidades.
No hay hombre seguro del todo de tentaciones
mientras que vive; porque en nosotros mismos
está la causa de donde vienen, pues que
nacimos con la inclinación al pecado.
Pasada una tentación o tribulación
sobreviene otra, y siempre tendremos que
sufrir, porque se perdió el bien de nuestra
primera felicidad.
Muchos quieren huir de las tentaciones, y
caen en ellas más gravemente.
No se pueden vencer sólo con huirlas; con
paciencia y buen ánimo, vencerlas (con el
favor divino) mejor que no con tu propio
conato y fatiga.
Toma muchas veces consejo en la tentación, y
no seas desabrido con el que está tentado;
antes procura consolarle como tú lo
quisieras para ti.
El principio de toda tentación es la
inconstancia del ánimo y la poca confianza
en Dios.
Porque como la nave sin timón la llevan a
una y otra parte las olas, así el hombre
descuidado y que desiste de sus propósitos
es tentado de diversas maneras.
(Imitación de Cristo, libro 1, cap. 13)
Oraciones para los doce días preliminares
Día 9º
El fuego prueba al hierro, y la tentación al
hombre justo.
Muchas veces no sabemos lo que podemos; mas
la tentación descubre lo que somos.
Debemos pues, velar principalmente al venir
la tentación; porque entonces más fácilmente
es vencido el enemigo cuando no le dejamos
pasar de la puerta del alma, y se le resiste
al umbral luego que toca.
Atajar al principio el mal procura:
Si llega a echar raíz, tarde se cura.
Porque primeramente se ofrece al ánima sólo
el pensamiento sencillo; después, la
importuna imaginación; luego, la delectación
y el torpe movimiento, y el consentimiento.
Y así entra poco a poco el maligno enemigo,
y se apodera de todo por no resistirle al
principio.
Y cuanto más tiempo fuere uno perezoso en
resistir, tanto se hace cada día más flaco,
y el enemigo contra él más fuerte.
Algunos padecen graves tentaciones al
principio de su conversión, y otros, al fin.
Pero otros son molestados casi por toda su
vida.
Algunos son tentados blandamente, según la
sabiduría y el juicio de la divina
Providencia, que mide el estado y los
méritos de los hombres, y todo lo tiene
ordenado para la salvación de sus escogidos.
Por eso no debemos desconfiar cuando somos
tentados, sino antes rogar a Dios con mayor
fervor que sea servido de ayudarnos en toda
tribulación; el cual, sin duda, según el
dicho de San Pablo, nos dará el auxilio
junto con la tentación para que la podamos
resistir.
Humillemos, pues, nuestras almas bajo la
mano de Dios en toda tribulación y
tentación, porque El salvará y engrandecerá
a los humildes de espíritu.
En las tentaciones y adversidades se ve
cuánto uno ha aprovechado y en ellas
consiste el mayor merecimiento y se conoce
mejor la virtud.
Imitación de Cristo, libro I, cap.13)
Oraciones para los doce días preliminares
Día 10º
En despreciando el mundo, es dulce cosa
servir a Dios
Otra vez hablaré, Señor, ahora, y no
callaré. Diré en los oídos de mi Dios, mi
Señor y mi Rey, que está en el cielo:
¡Oh Señor, cuán grande es la abundancia de
tu dulzura, que escondiste para los que te
temen! Pero, ¿qué eres para los que te aman,
y qué para los que te sirven de todo
corazón?
Verdaderamente es inefable la dulzura de tu
contemplación, la cual das a los que te
aman.
En esto me has mostrado singularmente tu
dulce caridad, en que cuando yo no existía
me creaste, y cuando erraba lejos de ti, me
convertiste para que te sirviese, y me
mandaste que te amase.
¡Oh fuente de amor perenne! ¿Qué diré de Ti?
¿Cómo podré olvidarme de Ti, que te dignaste
acordarte de mí aun después que yo me perdí
y perecí?
Usaste de misericordia con tu siervo sobre
toda esperanza, y sobre todo merecimiento me
diste tu gracia y amistad.
¿Qué te volveré yo por esta gracia? Porque
no se concede a todos que, dejadas todas las
cosas, renuncien al mundo y escojan vida
retirada.
¿Por ventura es gran cosa que yo te sirva,
cuando toda criatura está obligada a
servirte?
No me debe parecer mucho servirte, sino más
bien me parece grande y maravilloso que Tú
te dignaste recibir por siervo a un tan
pobre e indigno y unirle con tus amados
siervos.
Tuyas son, pues, todas las cosas que tengo y
con que te sirvo.
Pero, por el contrario, Tú me sirves más a
mí que yo a Ti.
El cielo y la tierra que Tú creaste para el
servicio del hombre, están prontos, y hacen
cada día todo lo que les has mandado; y esto
es poco, pues aun has destinado los ángeles
para servicio del hombre.
Mas a todas estas cosas excede el que Tú
mismo te dignaste servir al hombre, y le
prometiste que te darías a Ti mismo.
¿Qué te daré yo por tantos millares de
beneficios? ¡Oh! ¡Si pudiese solamente,
siquiera un solo día hacerte algún digno
servicio!
Verdaderamente Tú solo eres digno de todo
servicio, de toda honra y de alabanza
eterna.
Verdaderamente Tú solo eres mi Señor, y yo
soy un pobre siervo tuyo, que estoy obligado
a servirte con todas mis fuerzas, y nunca
debo cansarme de alabarte.
Así lo quiero, así lo deseo; y lo que me
falta, ruégote que Tú lo suplas.
Grande honra y gran gloria es servirte, y
despreciar todas las cosas por Ti.
Por cierto, grande gracia tendrán los que de
toda voluntad se sujetaren a Tu santísimo
servicio.
Hallarán la suavísima consolación del
Espíritu Santo los que por amor tuyo
despreciaron todo deleite carnal.
(Imitación de Cristo, libro III, cap. 10)
Oraciones para los doce días preliminares
DIA 11º
De la fervorosa enmienda de nuestra vida
Se hallaba uno lleno de congoja luchando
entre el temor y la esperanza; y un día
cargado de tristeza entró en la iglesia y se
postró delante del altar en oración, y
meditando en su corazón varias cosas, dijo:
¡Oh! ¡Si supiese que había de perseverar! Y
luego oyó en lo interior la divina
respuesta: ¿Qué harías si eso supieses? Haz
ahora lo que entonces quisieras hacer, y
estarás seguro.
Y en aquel punto, consolado y confortado, se
ofreció a la divina voluntad, y cesó su
congojosa turbación.
Y no quiso escudriñar curiosamente para
saber lo que le había de suceder, sino que
anduvo con mucho cuidado de saber lo que
fuese la voluntad de Dios, y a sus divinos
ojos más agradable y perfecto, para comenzar
y perfeccionar toda buena obra.
El Profeta dice: Espera en el Señor, y has
bondad, y habita en la tierra, y serás
apacentado en sus riquezas.
Detiene a muchos el fervor de su
aprovechamiento, el espanto de la
dificultad, o el trabajo de la pelea.
Ciertamente aprovechan más en las virtudes,
aquellos que más varonilmente ponen todas
sus fuerzas para vencer las que les son más
graves y contrarias.
Porque allí aprovecha el hombre más y
alcanza mayor gracia, adonde más se vence, a
sí mismo y se mortifica el espíritu.
Pero no todos tienen igual ánimo para vencer
y mortificarse.
No obstante, el diligente y celoso de su
aprovechamiento, más fuerte será para la
perfección, aunque tenga muchas pasiones,
que el de buen natural, si pone poco cuidado
en las virtudes.
(Imitación de Cristo, libro I, cap. 25)
Oraciones para los doce días preliminares
Día 12º
Mas si vieres alguna cosa digna de
reprensión, guárdate de hacerla; y si alguna
vez la hiciste, procura enmendarte luego.
Así como tú miras a los otros, así los otros
te miran a ti.
¡Oh! ¡Cuán alegre y dulce cosa es ver los
devotos y fervorosos hermanos, con santas
costumbres y observante disciplina!
¡Cuán triste y penoso es verlos andar
desordenados, y qué no hacen aquello a que
son llamados por su vocación!
¡Oh! ¡Cuán dañoso es ser negligentes en el
propósito de su llamamiento, y ocuparse en
lo que no les mandan!
Acuérdate de la profesión que tomaste, y
proponte por modelo al Crucificado.
Bien puedes avergonzarte mirando la vida de
Jesucristo; porque aún no estudiaste a
conformarte más con El, aunque ha muchos
años que estás en el camino de Dios.
El religioso que se ejercita intensa y
devotamente en la santísima vida y pasión
del Señor, halla allí todo lo útil y
necesario cumplidamente para sí; y no hay
necesidad que busque cosa mejor fuera de
Jesús.
¡Oh! ¡Si viniese a nuestro corazón Jesús
crucificado, cuán presto y cumplidamente
seríamos enseñados.
El hombre fervoroso y diligente, a todo está
dispuesto.
Mayor trabajo es resistir a los vicios y
pasiones, que sudar en los trabajos
corporales.
El que no evita los defectos pequeños, poco
a poco cae en los grandes.
Te alegrarás siempre a la noche, si gastares
bien el día.
Vela sobre ti, despiértate a ti, amonéstate
a ti, y sea de los otros lo que fuere, no
descuides de ti.
Tanto aprovecharás cuanto más fuerza te
hicieres.
Amén.
(Imitación de Cristo, libro I, cap. 25)
Oraciones para los doce días preliminares
Tema:
CONOCIMIENTO DE SI MISMO
Las
oraciones, exámenes, reflexiones, actos de
renuncia de nuestra propia voluntad, de
arrepentimiento por nuestros pecados, de
desprecio propio, realizado todo a los pies
de María, ya que por Ella esperamos la luz
para conocernos a nosotros mismos. Junto a
Ella, podremos medir el abismo de nuestras
miserias sin desesperar. Debemos emplear
todas nuestras acciones piadosas en pedir un
conocimiento propio y el arrepentimiento de
nuestros pecados: y debemos hacer esto con
espíritu de piedad. Durante este período,
consideraremos tanto la oposición que existe
entre el espíritu de Jesús y el nuestro,
como el miserable y humillante estado en que
nos han reducido los pecados. Además, siendo
la verdadera devoción una manera fácil,
corta, segura y perfecta para llegar a esa
unión con Nuestro Señor, que es la
perfección a la imitación de Cristo.
Entraremos decididamente por este camino,
firmemente convencidos de nuestra miseria e
incapacidad. Pero, ¿cómo conseguir esto sin
el conocimiento de sí mismo?
ORACIONES QUE SE REZARAN DESDE EL DIA 13º
AL 19º, INCLUSIVE
LETANIA
DEL ESPIRITU SANTO
(Sólo para devoción privada)
Señor,
ten piedad (bis)
Cristo,
ten piedad (bis)
Señor,
ten piedad (bis)
Cristo,
óyenos (bis)
Cristo,
escúchanos (bis)
Dios Padre
Celestial,
Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del
mundo Ten
misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu
Santo,
Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo
Dios, Ten
misericordia de nosotros.
Espíritu que procede del
Padre y del Hijo,
Ilumínanos y santifícanos.
Espíritu del Señor, que al
comienzo de la
creación planeando sobre las
aguas las
fecundaste,
Ilumínanos
y santifícanos.
Espíritu por inspiración del
cual han
hablado los
profetas.
Ilumínanos y
santifícanos.
Espíritu cuya unción nos
enseña todas
”
las cosas.
Espíritu que das testimonio
de
Cristo.
Espíritu de verdad que nos
instruyes
sobre todas las
cosa.
Ilumínanos y
santifícanos.
Espíritu que sobreviene a
María.
”
Espíritu del Señor que llena
todo el
orbe. ”
Espíritu de Dios que habita
en
nosotros.
”
Espíritu de sabiduría y de
entendimiento.
”
Espíritu de consejo y de
fortaleza.
”
Espíritu de ciencia y de
piedad.
”
Espíritu de temor del
Señor.
”
Espíritu de gracia y de
misericordia.
”
Espíritu de fuerza, de
dilección (amor reflexivo)
y de
sobriedad.
”
Espíritu de fe, de esperanza,
de amor y de paz.
”
Espíritu de humildad y de
castidad.
”
Espíritu de benignidad y de
mansedumbre.
”
Espíritu de multiforme
gracia.
”
Espíritu que escrutas los
secretos de
Dios. ”
Espíritu que ruegas por
nosotros con gemidos
inenarrables.
”
Espíritu que descendiste
sobre Cristo en forma
de
paloma.
”
Espíritu en el cual
renacemos.
”
Espíritu por el cual se
difunde la caridad en
nuestros
corazones.
”
Espíritu de adopción de los
hijos de Dios.
Espíritu que en lenguas de
fuego sobre los
apóstoles
apareciste.
”
Espíritu con el cual fueron
los apóstoles
henchidos.
”
Espíritu que distribuyes tus
dones a cada uno
como
quieres.
”
Sednos
propicio,
perdónanos,
Señor.
Sednos
propicio,
escúchanos, Señor.
De todo
mal,
líbranos, Señor
De todo
pecado,
”
De tentaciones e insidias del
demonio. ”
De la presunción y
desesperación.
”
De la resistencia a la verdad
conocida. ”
De la obstinación y de la
impenitencia. ”
De la impureza de la mente y
del cuerpo. ”
Del espíritu de
fornicación.
”
De todo espíritu del
mal.
”
Por Tu eterna procesión del
Padre y del Hijo.
Te rogamos óyenos.
Por Tu descenso sobre Cristo
en el Jordán
”
Por Tu advenimiento sobre los
discípulos. ”
En el día del juicio,
nosotros
pecadores.
”
Para que así como vivimos del
Espíritu,
obremos también por
El.
”
Para que reacordando que
somos templo
del Espíritu Santo, no lo
profanemos.
”
Para que viviendo según el
Espíritu, no
cumplamos los deseos de la
carne.
”
A fin de que por el Espíritu
mortifiquemos
las obras de la
carne.
”
Para que no te contristemos a
Ti, Espíritu
Santo de
Dios.
”
Para que seamos solícitos en
guardar la
unidad del Espíritu en el
vínculo de la
paz. ”
Para que no creamos a todo
espíritu.
”
Para que probemos a los
espíritus si son
de
Dios.
”
Para que te dignes renovar en
nosotros el
espíritu de
rectitud.
”
Para que nos confirmes por tu
Espíritu
Soberano.
”
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del
Mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del
Mundo,
escúchanos,
Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del
Mundo,
ten piedad de
nosotros.
Asístanos,
te pedimos Señor, la virtud del Espíritu
Santo, que purifique clemente nuestros
corazones y nos preserve de todo mal. Te lo
pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro
Señor. Amen.
Letanía
de Nuestra Señora
Señor, ten
piedad. Señor,
ten piedad.
Cristo, ten
piedad. Cristo,
ten piedad.
Señor, ten
piedad. Señor,
ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo,
óyenos.
Cristo,
escúchanos. Cristo,
escúchanos.
Dios Padre
Celestial.
Ten misericordia de
nosotros.
Dios Hijo Redentor del
Mundo
Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu
Santo.
Ten misericordia de
nosotros.
Trinidad Santa un solo
Dios.
Ten misericordia de nosotros.
Santa
María
Ruega por nosotros (se dice en cada
Santa Madre de
Dios,
advocación)
Santa Virgen de las vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre inviolada,
Madre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración.
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Esclava del Señor,
Espejo de justicia,
Trono de sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso honorable,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David.
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del cielo.
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los ángeles,
Reina de los patriarcas,
Reina de los profetas,
Reina de los apóstoles,
Reina de los mártires,
Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes,
Reina de todos los santos,
Reina concebida sin mancha
original,
Reina asunta a los cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz,
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo.
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo.
Ten misericordia de nosotros.
Ruega por
nosotros, Santa Madre de Dios, para que nos
hagamos dignos de las promesas de Nuestro
Señor Jesucristo.
Te
pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos,
gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y
por la intercesión gloriosa de Santa María,
la Virgen, líbranos de las tristezas de este
mundo y concédenos las alegrías del cielo.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
AVE,
MARIS STELLA
Salve,
estrella del mar, Madre, que diste a luz a
Dios,
Quedando
perpetuamente Virgen, feliz puerta del
cielo,
Pues
recibiste aquel Ave, de labios de Gabriel,
ciméntanos en
la paz, trocando el nombre a Eva.
Suelta las
prisiones a los reos, da lumbre a los
ciegos,
ahuyenta
nuestros males, recábanos todos los bienes,
Muestra que
eres Madre, reciba por tu mediación nuestras
plegarias,
el que nacido
por nosotros, se dignó ser tuyo.
Virgen
singular, sobre todos suave,
Haz que
libres de culpas, seamos suaves y castos.
Danos una
vida pura, prepara una senda segura,
Para que,
viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.
Gloria sea a
Dios Padre, loor a Cristo altísimo
y al Espíritu
Santo: a los tres un solo honor. Amén.
Día 13º
Leer: San
Lucas, capítulo 11, versículos 1-10
Letanía
del Espíritu Santo
Letanía de
Nuestra Señora
Ave, Maris
Stella
Día 14º
De la
obediencia del súbdito humilde a ejemplo de
Jesucristo
Hijo, el que
procura sustraerse de la obediencia, él
mismo se aparta de la gracia; y el que
quiere tener cosas propias, pierde las
comunes.
El que no se
sujeta de buena gana a su superior, señal es
que su carne aún no le obedece
perfectamente, sino que muchas veces se
resiste y murmura.
Aprende,
pues, a sujetarte prontamente a tu superior,
si deseas tener tu carne sujeta.
Porque tanto
más presto se vence el enemigo exterior,
cuanto no estuviere debilitado el hombre
interior.
No hay
enemigo peor ni más dañoso para el alma que
tú mismo, si no estás bien avenido con el
espíritu.
Necesario es
que tengas verdadero desprecio de ti mismo,
si quieres vencer la carne y la sangre.
Porque aún te
amas muy desordenadamente, por eso temes
sujetarte del todo a la voluntad de otros.
Pero ¿qué
mucho es que tú, polvo y nada, te sujetes al
hombre por Dios, cuando Yo, Omnipotente y
Altísimo, que crié todas las cosas de la
nada, me sujeté al hombre humildemente por
ti?
Me hice el
más humilde y abatido de todos, para que
vencieses tu soberbia con mi humildad.
Aprende, polvo, a obedecer; aprende, tierra
y lodo, a humillarte y postrarte a los pies
de todos.
Aprende a
quebrantar tus inclinaciones, y rendirte a
toda sujeción.
(Tomado del
Libro: Imitación de Cristo Libro III, cap.
13)
Letanía
del Espíritu Santo
Letanía de
Nuestra Señora
Ave, Maris
Stella
Día 15º
Leer San
Lucas, capítulo 13, versículos 1-5.
Necesitamos a María para morir a nosotros
mismos.
Para
vaciarnos de nosotros mismos es menester
morir a nosotros mismos todos los días; es
decir, es menester renunciar a las
operaciones de las facultades de nuestra
alma y de los sentimientos de nuestro
cuerpo; es menester ver como si no se viese,
oír como si no se oyese, servirse de las
cosas de este mundo como si no se sirviese
uno de ellas, lo cual llama San Pablo morir
todos los días: Quotidie morior (1
Cor. 15,31). Si al caer el grano de trigo en
la tierra no muere, permanece solo y no
produce fruto bueno (Jn. 12,24). Si no
morimos a nosotros mismos y si nuestras
devociones más santas no nos conducen a esta
muerte necesaria y fecunda, no produciremos
fruto alguno, y serán inútiles nuestras
devociones; todos nuestros actos de justicia
estarán mancillados por el amor propio y la
propia voluntad, lo que hará que Dios tenga
por abominación los mayores sacrificios y
las mejores acciones que podamos ejecutar, y
a nuestra muerte nos hallaremos con las
manos vacías de virtudes y de méritos, y no
tendremos una centella del amor puro que
sólo se comunica a las almas muertas a sí
mismas, cuya vida se esconde con Jesucristo
en Dios.
Es menester
escoger entre todas las devociones a la
Santísima Virgen, la que más nos lleve a
esta muerte propia, como que es la mejor y
más santificante, porque ni es oro todo lo
que reluce, ni miel todo lo dulce, ni lo más
factible y practicado por la mayoría es lo
más perfecto.
Como en el
orden de la naturaleza hay operaciones que
se hacen a poca costa y con facilidad,
asimismo en el de la gracia hay secretos que
se ejecutan en poco tiempo, con dulzura y
facilidad, operaciones sobrenaturales y
divinas que consisten en vaciarse de sí
mismo y llenarse de Dios, y lograr así la
perfección.
(Tomado del
Libro Tratado de la Verdadera Devoción a la
Santísima Virgen por San Luis María Grignion
de Montfort. núms. 81 y 82)
Letanía
del Espíritu Santo
Letanía de
Nuestra Señora
Ave, Maris
Stella
Día 16º
Durante la
primera semana dedicarán todas sus oraciones
y actos de piedad a pedir el conocimiento de
sí mismos y la contrición de sus pecados, y
todo lo harán con espíritu de humildad.
Podrán meditar lo que he dicho sobre nuestro
mal fondo y no se considerarán en los seis
días de esta semana, más que como caracoles,
babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales
inmundos; o bien meditarán estas tres
palabras de San Bernardo: Piensa lo que
fuiste, semen pútrido; lo que eres, vaso de
estiércol; lo que serás, cebo de gusanos.
Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo
que les ilumine por estas palabras: Señor,
que yo vea; Señor, que me conozca; Ven
Espíritu Santo, y recitarán todos los días
el Ave, Maris Stella, y las letanías
de la Santísima Virgen o del Espíritu Santo.
Recurrirán a la Santísima
Virgen, pidiéndole esta gracia, que debe ser
el fundamento de las otras, y para ello
dirán todos los días el Ave, Maris Stella
y las letanías.
(Tomado del
Libro: Tratado de la Verdadera Devoción….,
núm. 228)
De la
consideración de sí mismo
No debemos
confiar de nosotros grandes cosas, porque
muchas veces nos falta la gracia y la
discreción. Poca luz hay en nosotros, y
presto la perdemos por nuestra negligencia.
Y muchas veces no sentimos cuán ciegos
estamos en el alma. Muchas veces también
obramos mal, y lo excusamos peor. A veces
nos mueve la pasión, y pensamos que es celo.
Reprendemos
en los otros las cosas pequeñas, y tragamos
las graves si son nuestras.
Muy presto
sentimos y agravamos lo que de otros
sufrimos, mas no miramos cuánto enojamos a
los otros.
El que bien y
rectamente examinare sus obras, no tendrá
que juzgar gravemente las ajenas.
(Tomado del
Libro Imitación de Cristo, libro II, cap. 5)
Letanía
del Espíritu Santo
Letanía de
Nuestra Señora
Ave, Maris
Stella
Día 17º
Del juicio
y penas de los pecadores
Mira el fin
en todas las cosas, y de qué suerte estarás
delante de aquel juez justísimo, al cual no
hay cosa encubierta, ni se amansa con
dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará
justísimamente.
¡Oh
ignorante, y miserable pecador! ¿Qué
responderás a Dios, que sabe todas tus
maldades, tú que temes a veces el rostro de
un hombre airado?
¿Por qué no te previenes para
el día del juicio cuando no habrá quien
defienda ni ruegue por otro, sino que cada
uno tendrá bastante que hacer por sí?
(Tomado del
Libro: Imitación de Cristo, libro I, cap.
24)
Leer: San
Lucas, Capítulo 16, versículos 1-8.
Letanía
del Espíritu Santo
Letanía de
Nuestra Señora
Ave, Maris
Stella
Día 18º
Leer: San Lucas, Capítulo 17,
versículos 1-10.
Todas las
cosas pesadas se deben padecer por la vida
eterna.
Hijo, no te
quebranten los trabajos que has tomado por
Mí, ni te abatan del todo las tribulaciones;
mas mi promesa te esfuerce y consuele en
todo lo que viniere.
Yo basto para
galardonarte sobre toda manera y medida. No
trabajarás aquí mucho tiempo, ni serás
agravado siempre de dolores. Espera un
poquito y verás cuán presto se pasan los
males. Vendrá una hora cuando cesará todo
trabajo e inquietud. Poco y breve es todo lo
que pasa con el tiempo.
(Tomado del
Libro: Imitación de Cristo, libro III, cap.
47)
Letanía
del Espíritu Santo
Letanía de
Nuestra Señora
Ave, Maris
Stella
Día 19º
Leer: San
Lucas, Capítulo 18, 15-30)
Letanía
del Espíritu Santo
Letanía de
Nuestra Señora
Ave, Maris
Stella
Tercera
Parte
Tema:
CONOCIMIENTO DE MARIA
Los actos
de amor, afectos piadosos hacia la Santísima
Virgen, imitación de sus virtudes,
especialmente su humildad profunda, su fe
viva, su obediencia ciega, su continua
oración mental, su mortificación en todas
las cosas, su pureza incomparable, su
caridad ardiente, su paciencia heroica, su
dulzura angelical y su sabiduría divina:
<<siendo esto>> como dice san Luis María
Grignion de Montfort, <<las diez virtudes
principales de la santísima Virgen>>.
Tenemos
que unirnos a Jesús por María, ésta es la
característica de nuestra devoción; por
tanto, San Luis María Grignion de Montfort
nos pide que nos empleemos a fondo para
adquirir un conocimiento de la Santísima
Virgen. María es nuestra soberana y nuestra
medianera, nuestra Madre y nuestra Señora.
Esforcémonos, pues, en conocer los efectos
de esta realeza, de esta mediación, y de
esta maternidad, así como las grandezas y
prerrogativas que son los fundamentos o
consecuencias de ello. Nuestra Santísima
Madre también es perfecta –un molde en donde
podemos ser moldeados para poder hacer
nuestras sus intenciones y disposiciones.
Esto no lo conseguiremos sin estudiar la
vida interior de María, o sea, sus virtudes,
sus sentimientos, sus acciones, su
participación en los misterios de Jesucristo
y su unión con El.
ORACIONES QUE SE REZARAN DESDE EL DIA 20º
AL 26º, INCLUSIVE
LETANIA DEL ESPIRITU SANTO
(Sólo
para devoción privada).
-
LETANIA DE NUESTRA SEÑORA
- AVE,
MARIS STELLA
ORACION
A NUESTRA SEÑORA
DE SAN
LUIS MARIA GRIGNION DE MONTFORT
¡Salve,
María , amadísima Hija del Eterno Padre;
salve María, madre admirable del Hijo;
salve, María, fidelísima Esposa del Espíritu
Santo; salve, María, mi amada Madre, mi
amable Maestra, mi poderosa Soberana; salve,
gozo mío, gloria mía, mi corazón y mi alma!
Sois toda mía por misericordia, y yo soy
todo vuestro por justicia, pero todavía no o
soy bastante. De nuevo me entrego a Ti todo
entero en calidad de eterno esclavo, sin
reservar nada, ni para mí, ni para otros.
Si algo
ves en mí que todavía no sea tuyo, tómalo
enseguida, te lo suplico, y hazte dueña
absoluta de todos mis haberes para destruir
y desarraigar y aniquilar en mí todo lo que
desagrada a Dios y plantar y levantar y
producir todo lo que os guste.
La luz de
tu fe disipe las tinieblas de mi espíritu;
tu humildad profunda ocupe el lugar de mi
orgullo; tu contemplación sublime detenga
las distracciones de mi fantasía vagabunda;
tu continua vista de Dios llene de su
presencia mi memoria, el incendio de caridad
de tu corazón abrase la tibieza y frialdad
del mío; cedan el sitio a tus virtudes mis
pecados; tus méritos sean delante de Dios mi
adorno y suplemento. En fin, queridísima y
amadísima Madre, haz, si es posible, que no
tenga yo más espíritu que el tuyo para
conocer a Jesucristo y entender sus divinas
voluntades; que no tenga más alma que la
tuya para alabar y glorificar al Señor; que
no tenga más corazón que el tupo para amar a
Dios con amor puro y con amor ardiente como
Tú.
No pido
visiones, ni revelaciones, ni gustos, ni
contentos, ni aun espirituales. Para Ti
el ver
claro, sin tinieblas; para Ti el gustar por
entero sin amargura; para Ti el triunfar
gloriosa a la diestra de tu Hijo, sin
humillación; para Ti el mandar a los
ángeles, hombres y demonios, con poder
absoluto, sin resistencia, y el disponer en
fin, sin reserva alguna de todos los bienes
de Dios. Esta es, divina María, la mejor
parte que se te ha concedido, y que jamás se
te quitará, que es para mi grandísimo gozo.
Para mí y mientras viva no quiero otro sino
el experimentar el que Tú tuviste: creer a
secas, sin nada ver y gustar; sufrir con
alegría, sin consuelo de las criaturas;
morir a mí mismo, continuamente y sin
descanso; trabajar mucho hasta la muerte por
Ti, sin interés, como el más vil de los
esclavos. La sola gracia, que por pura
misericordia te pido, es que en todos los
días y en todos los momentos de mi vida diga
tres amenes: amén (así sea) a todo lo que
hiciste en la tierra cuando vivías; amén a
todo lo que haces al presente en el cielo;
amén a todo lo que obras en mi alma, para
que en ella no haya nada más que Tú, para
glorificar plenamente a Jesús en mí, ahora y
en la eternidad. Amén.
Récese
el Santo Rosario
Día 20º
Leer:
San Lucas, capítulo 2, versículos 16-21; y
versículos 42-52
Letanía
del Espíritu Santo
(Sólo para
devoción privada).
Letanía
de Nuestra Señora
Ave,
Maris Stella
Oración
a Nuestra Señora de San Luis Grignion de
Montfort
Santo
Rosario
Día 21º
La
verdadera devoción a la Virgen
Para subir y
unirse a Él, preciso es valerse del mismo
medio de que Él se valió para descender a
nosotros, para hacerse hombre y para
comunicarnos sus gracias; y ese medio es una
verdadera devoción a la Santísima Virgen.
Hay muchas
devociones a la Virgen Santísima y
verdaderas que no hablo aquí de las falsas.
Consiste la
primera en cumplir con los deberes de
cristiano, evitando el pecado mortal,
obrando más por amor que por temor, rogando
de tiempo en tiempo a la Santísima Virgen y
honrándola como Madre de Dios, sin ninguna
otra especial devoción para con ella.
La segunda
tiene para la Virgen más altos sentimientos
de estima, amor, veneración y confianza;
induce a entrar en las cofradías del santo
Rosario y del Escapulario, a rezar la corona
o el santo Rosario, a honrar las imágenes y
altares de María, a publicar sus alabanzas,
a alistarse en sus congregaciones. Y esta
devoción (con tal que nos abstengamos de
pecar) buena es, santa y laudable; pero no
tan a propósito como la que sigue para
apartar a las almas de las criaturas y
desprenderlas de sí mismas a fin de unirlas
a Jesucristo.
La tercera
devoción a la Santísima Virgen, de muy pocas
personas conocida y practicada; es almas
predestinadas, la que os voy a descubrir.
Consiste en
darse todo entero, como esclavo, a María y a
Jesús por Ella; y en hacer todas las cosas
con María, en María, por María y para María.
Hay que
escoger un día señalado para entregarse,
consagrarse y sacrificarse; y esto ha de ser
voluntariamente y por amor, sin
encogimiento, por entero y sin reserva
alguna; cuerpo y alma, bienes exteriores y
fortuna, como casa, familia, rentas; bienes
interiores del alma, a saber: sus méritos,
gracias, virtudes y satisfacciones.
(Tomado del
Libro El Secreto de María por San Luis María
Grignion de Montfort. núms.23 y 24)
Letanía
del Espíritu Santo
(Sólo para
devoción privada).
Letanía
de Nuestra Señora
Ave,
Maris Stella
Oración
a Nuestra Señora de San Luis Grignion de
Montfort
Santo
Rosario
Día 22º
Sus
caracteres
Interior:
La verdadera devoción a
Nuestra Señora es interior: es decir, debe
partir del espíritu y del corazón; nace
dicha devoción de la estima que se hace de
la Virgen, de la alta idea que uno se ha
formado de sus grandezas y del amor que se
la tiene.
Tierna:
Es tierna, es decir, llena de
confianza en la Santísima Virgen, como la de
un niño para con su buena madre. Esta
devoción es la que hace que un alma recurra
a Ella en todas sus necesidades de cuerpo y
espíritu con mucha sencillez, confianza y
ternura.
Santa:
Esta devoción a nuestra Señora es santa: es
decir, que conduce a un alma a evitar el
pecado y a imitar las virtudes de la
Santísima Virgen, en particular la humildad
profunda, la fe viva, la ciega obediencia,
la continua oración, su universal
mortificación, la pureza incomparable, la
caridad ardiente, la heroica paciencia, la
dulzura angelical y la divina sabiduría.
Tales son las diez principales virtudes de
la Santísima Virgen.
Constante:
Es constante, es decir, afirma a un alma en
el bien y la lleva a no abandonar fácilmente
las prácticas de devoción; la hace animosa
para oponerse al mundo, y a sus costumbres y
sus máximas, a la carne con sus apetitos y
sus pasiones, y al demonio en sus
tentaciones; de modo que una persona
verdaderamente devota de la Santísima Virgen
no es mudable, melancólica, escrupulosa ni
medrosa.
Desinteresada:
La verdadera devoción a la Santísima Virgen
es desinteresada; es decir, inspira a un
alma que no se busque a sí misma; sino sólo
a Dios en su Santísima Madre. Un verdadero
devoto de María no ama a esta augusta Reina
por espíritu de lucro y de interés, ni por
su bien temporal ni espiritual, sino
únicamente porque merece ser servida, y Dios
sólo en Ella.
(Tomado del
Libro Tratado de la Verdadera Devoción a la
Santísima Virgen por San Luis María Grignion
de Montfort. Núms.105-110)
Letanía
del Espíritu Santo
(Sólo para
devoción privada).
Letanía
de Nuestra Señora
Ave,
Maris Stella
Oración
a Nuestra Señora de San Luis Grignion de
Montfort
Santo
Rosario
Día 23º
En qué
consiste la perfecta consagración a Jesús
por María.
Toda vez que
nuestra perfección consiste en estar
conformes, unidos y consagrados a
Jesucristo, la más perfecta de todas las
devociones es, sin duda alguna, la que nos
conforma, une y consagra más perfectamente a
este acabado modelo de toda santidad; y pues
que María es entre todas las criaturas la
más conforme a Jesucristo, es consiguiente
que entre todas las devociones, la que
consagra y conforma más un alma a Nuestro
Señor, es la devoción a la Santísima Virgen,
su Santa Madre, y cuanto más se consagre un
alma a María, más se unirá con Jesucristo,
y, he aquí por qué la perfecta consagración
a Jesucristo no es otra cosa que una
perfecta y entera consagración de sí mismo a
la Santísima Virgen, y ésta es la devoción
que yo enseño; o con otras palabras, una
perfecta renovación de los votos y promesas
del santo Bautismo.
Consiste,
pues, esta devoción en entregarse
enteramente a la Santísima Virgen para ser
todo de Jesucristo por medio de María. Es
menester entregarle: primero, nuestro cuerpo
con todos sus sentidos y sus miembros;
segundo, nuestra alma con todas sus
potencias; tercero, nuestros bienes
exteriores, o sea nuestra fortuna presente y
futura; cuarto, nuestros bienes interiores y
espirituales, o sea nuestros méritos,
nuestras virtudes y nuestras buenas obras
pasadas, presentes y futuras; en una
palabra: todo lo que tenemos en el orden de
la naturaleza y en el orden de la gracia, y
todo lo que lleguemos a tener en lo porvenir
en el orden de la naturaleza, de la gracia y
de la gloria, y esto sin reserva ninguna, ni
de un céntimo, ni de un cabello, ni de la
menor buena obra, y además por toda la
eternidad, y sin pretender ni esperar
ninguna otra recompensa de nuestra ofrenda y
de nuestros servicios, que la honra de
pertenecer a Jesucristo por María y en
María, aun cuando esta amable Señora no
fuere, como lo es siempre, la más liberal y
reconocida de las criaturas.
(Tomado del
Libro Tratado de la Verdadera Devoción a la
Santísima Virgen por San Luis María Grignion
de Montfort. Núms.120-121)
Letanía
del Espíritu Santo
(Sólo para
devoción privada).
Letanía
de Nuestra Señora
Ave,
Maris Stella
Oración
a Nuestra Señora de San Luis Grignion de
Montfort
Santo
Rosario
Día 24º
Esta devoción
es un camino fácil, corto, perfecto y seguro
para llegar a la unión con Dios que es la
perfección cristiana.
Es un
camino fácil:
Es un camino que Jesús ha recorrido viniendo
a nosotros, y en que no se encuentra ningún
tropiezo para llegar a El. Es verdad que es
posible llegar a la unión con Dios por otros
caminos, pero será pasando por muchas más
cruces y extraños desfallecimientos, y al
través de muchas más dificultades,
penosísimas de vencer.
Es un
camino corto:
Esta devoción a la Santísima Virgen es un
camino corto para hallar a Jesucristo, ya
sea porque en él no hay extravíos, ya sea
porque, como acabo de decir, por él se
camina con más gozo y facilidad y, por
tanto, con más prontitud. Se avanza más en
poco tiempo de sumisión y de dependencia de
María, que en años enteros de propia
voluntad y de apoyo sobre sí mismo.
Es un
camino perfecto:
Esta devoción a la Santísima Virgen es un
camino perfecto para ir a unirse a
Jesucristo, toda vez que la divina María es
la más perfecta y la más santa de las puras
criaturas, y que Jesucristo que vino
perfectamente a nosotros, no tomó otro
camino para su grande y admirable viaje.
El Altísimo,
el Incomprensible, el Inaccesible, El que
es, ha querido venir a nosotros, pequeños
gusanos de la tierra que nada somos. ¿Cómo
se ha obrado esto? El Altísimo ha descendido
perfecta y divinamente por María hasta
nosotros sin perder nada de su divinidad y
de su santidad, y por María deben los más
pequeños subir perfecta y divinamente al
Altísimo sin temor alguno.
Es un
camino seguro:
Esta devoción a la Santísima
Virgen es un camino seguro para ir a
Jesucristo y adquirir la perfección
uniéndose a El. Porque esta práctica que
enseño, no es nueva; es tan antigua, que no
se pueden marcar sus principios. Y no se la
podría condenar sin trastornar los
fundamentos del cristianismo. Consta, pues,
en conclusión, que esta devoción no es
nueva, y que si bien no es común, cosiste
esto en que es demasiado preciosa para ser
saboreada y practicada por todo el mundo.
Esta devoción es un medio seguro para ir a
Nuestro Señor, porque es propio de la
Santísima Virgen el conducirnos seguramente
a Jesucristo, como lo es de Jesucristo
llevarnos seguramente al Padre Eterno.
(Tomado del
Libro Tratado de la Verdadera Devoción a la
Santísima Virgen por San Luis María Grignion
de Montfort. Núms.152-164)
Letanía
del Espíritu Santo
(Sólo para
devoción privada).
Letanía
de Nuestra Señora
Ave,
Maris Stella
Oración
a Nuestra Señora de San Luis Grignion de
Montfort
Santo
Rosario
Día 25º