Presentación
Reglamento de las Cuarenta y cuatro Vírgenes
Reglamento de los Penitentes Blancos
La santa peregrinación a Nuestra Señora de Saumur
(Penitentes Blancos)
Presentación
Para prolongar los frutos de sus misiones en las personas
que habían asistido fielmente, san Luis María estableció
diversas “asociaciones”. Algunas de ellas, como la “Cofradía
del Rosario” ya existían y tenían sus reglas propias; otras
asociaciones parecen haber sido creadas o adaptadas por el
santo. Para ellas escribió reglas. Una de ellas era la
Sociedad de las 44 Vírgenes; otra la de los Penitentes
Blancos. La Sociedad de las Vírgenes fue fundada para
proteger a las jóvenes contra el influjo corruptor del mundo
y las tentaciones que resultan de frecuentar bailes, etc. El
número de miembros jamás debía ser superior a 44. Se
comprometían con voto temporal de castidad, que permanecía
válido mientras fueran miembros de la Asociación. Los
Penitentes Blancos eran una Asociación calcada de una de
origen italiano. Su fin consistía en impedir a los hombres
que se entregaran a la embriaguez, la inmoralidad, los
juramentos y la calumnia. Además de las reglas generales
para los Penitentes Blancos, san Luis María compuso un
conjunto de reglas para La Santa Peregrinación a Nuestra
Señora de Saumur, con el fin de obtener de Dios buenos
misioneros; fue una peregrinación que hicieron los
Penitentes Blancos al comienzo de 1716; se iniciaba en
Saint-Pompain y terminaba en el santuario de Nuestra Señora
des Ardilliers.
REGLAMENTO
DE LAS CUARENTA Y CUATRO VÍRGENES
1º Su número no pasará de
cuarenta y cuatro. Cuando alguna –por muerte o cualquier
otro motivo– venga a faltar, el párroco colocará a otra en
su lugar, tras informarse de que es modesta y de buenas
costumbres. Ella hará voto para un año de no contraer
matrimonio.
2º Las que sean llamadas por
Dios a contraer matrimonio, consultarán a su director, y,
conforme al parecer de éste –una vez terminado el tiempo de
su voto–, le devolverán, antes del matrimonio, el velo y las
sortijas; cuyo precio les pagará él, si lo desean, y será
reembolsado por quienes las reemplacen.
3º Serán más fieles que el
común de las jóvenes en la recitación del rosario cotidiano
y en evitar cuanto pudiere manchar en lo más mínimo su
pureza y mancillar la santidad de su estado, como bailes,
danzas, la compañía y reunión con personas del otro sexo.
4º Se
reunirán todas en la iglesia cuatro veces al año, en las
fiestas de la Anunciación de Nuestra Señora, el domingo en
la octava de la Asunción, en los días de la Concepción y de
la Purificación. Comulgarán juntas, vestidas de blanco, en
la misa mayor. Después de vísperas llevarán en procesión una
imagen de la Santísima Virgen. Luego asistirán a una
instrucción, que les dará el párroco u otro sacerdote en la
capilla del Rosario.
5º
Obedecerán con sencillez a su Madre superiora y a sus dos
asistentes. Recibirán sus advertencias con respeto y
sumisión cuando ellas tengan a bien dárselas o les prohiban
algo en pro del buen orden de la compañía.
6º Si alguna, después de dos
caritativas advertencias, sigue dando mal ejemplo, se
borrará su nombre del catálogo de vírgenes y se la
reemplazará por otra más ejemplar.
7º Cada año, el día de la
Anunciación, renovarán su voto para un año más.
REGLAMENTO DE LOS PENITENTES BLANCOS
1º Llevarán vida y costumbres
ejemplares y recitarán regularmente el rosario.
2º Se confesarán con
frecuencia, sobre todo los primeros domingos de mes y en las
principales fiestas del año.
3º Harán cuatro procesiones
durante el año, con los pies descalzos y vestidos de blanco.
4º Cada semana se impondrán
alguna mortificación corporal, conforme a sus capacidades y
al parecer de un prudente confesor.
5º Serán motivo de edificación
para los fieles de ambos sexos por la práctica de las
virtudes cristianas.
6º No tendrán pleitos entre
sí. En caso de a1guna desavenencia, consultarán a personas
prudentes y competentes para poner fin a sus problemas sin
acudir a la justicia.
7º Para evitar el escándalo y
el libertinaje, sólo por necesidad entrarán en las tabernas.
8º Si
muere alguno de ellos, asistirán a su entierro, orarán y
harán orar por el descanso de su alma.
9º Se reunirán con frecuencia
–conforme al parecer de su director– para recibir las
instrucciones que él juzgue necesarias.
10º Nadie será recibido en la
Congregaci6n si no alcanza la mayoría de los votos de los
cofrades.
LA
SANTA PEREGRINACIÓN A NUESTRA SEÑORA
DE SAUMUR, HECHA POR LOS
PENITENTES
PARA ALCANZAR DE DIOS BUENOS
MISIONEROS
1º No tendréis en esta
peregrinación otra finalidad que: a) alcanzar de
Dios, por intercesión de la Santísima Virgen, buenos
misioneros que sigan las huellas de los apóstoles gracias al
abandono total a la Providencia y a la práctica de todas las
virtudes, bajo la protección de la Santísima Virgen; b)
alcanzar el don de sabiduría a fin de conocer, saborear y
practicar la virtud y hacerla saborear y practicar
por los demás.
2º En lo exterior no llevaréis
nada que os distinga de los demás, fuera de una gran
modestia, religioso silencio y oración continua durante todo
el viaje. Podréis, sin embargo, sin extraordinaria
singularidad, llevar un rosario en la mano y un crucifijo
sobre el pecho, para indicar que no hacéis una excursión,
sino una peregrinación.
3º Andaréis de dos en dos al
pasar por los pueblos y aldeas, a fin de dar buen ejemplo.
Por los campos iréis todos juntos, sin separaros unos de
otros, a no ser por necesidad y obediencia. Si alguno, por
necesidad o cansancio, se queda atrás, los demás –por
caridad– lo esperarán, y, si fuere necesario, lo harán
montar a caballo, ayudándose mutuamente como miembros de un
mismo cuerpo.
4º En
camino entonarán cánticos, recitarán el santo rosario u
orarán en silencio. No hablarán unos con otros, a no ser una
hora durante la mañana –hacia las diez– y otra después del
almuerzo; más o menos, entre la una y las dos de la tarde.
5º El orden de las acciones
durante el día será el siguiente: a) se acostarán, en
lo posible, en un mismo albergue; los más penitentes
descansarán sobre el heno y la paja; los más débiles, en
camas. Pero todos en silencio y con modestia, después de
haber rezado juntos la oración de la noche; b) se
levantarán todos al despuntar el día, a la señal dada por el
superior; recen juntos una corta oración, a saber: un
padrenuestro, un avemaría, un credo, los
mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia; c) a
continuación, si hay iglesia en el lugar donde han pasado la
noche y si no es necesario alejarse mucho del camino para
llegar a ella, irán a adorar al Santísimo Sacramento a la
puerta de la misma, cantando en su honor el Tantum ergo,
etc., con la oración; d) al ponerse en camino
cantarán primero y recitarán la coronilla de la Santísima
Virgen; en seguida guardarán silencio durante media hora
para meditar en la muerte y pasión de Jesucristo; e)
después de la meditación recitarán en dos coros el primer
rosario, y para hacerlo mejor tratarán de colocarse de dos
en dos o de cuatro en cuatro, si el tiempo y camino lo
permiten; f) terminada la recitación del rosario,
entonarán cánticos durante una hora más o menos, y luego, a
la señal del superior, dialogarán de cosas buenas hasta el
almuerzo. Cuando entren a una aldea o pueblo entonarán
cánticos en coro; g) si en el lugar donde almuerzan
hay una iglesia en la cual se reserva el Santísimo
Sacramento, irán todos juntos a visitarlo antes de dirigirse
al albergue; h) al entrar en éste, subirán todos si
es posible a un cuarto del piso alto o, por lo menos, a la
misma sala del piso bajo. Se pondrán de rodillas y cantarán:
«¡Oh Espíritu Santo, danos tu luz!, etc.»
Recitarán luego un avemaría. En seguida se sentarán;
i) después de la bendición de la mesa en voz alta,
uno del grupo les hará una corta lectura, que escucharán en
silencio mientras comen; terminada ésta, podrán hablar hasta
terminar la comida, al dar la señal el superior, a quien
obedecerán en todo por amor a Jesucristo; j) antes de
partir del albergue cantarán:: «Madre de Dios, tú eres
nuestra Madre, etc.»; y el cántico «Dígnate, Señor,
dar a nuestros bienhechores, etc.»; recitarán luego un
avemaría; k) después del almuerzo tomarán una hora de
santa recreación mientras caminan. Al terminar ésta, a la
indicación del superior recitarán –como antes, en dos coros–
el segundo rosario; luego entonarán cánticos durante una
hora, guardarán media hora de silencio y hablarán de cosas
buenas hasta que lleguen al lugar donde van a pasar la noche;
l) al llegar a él –mientras el encargado hace preparar
la cena– recitarán en dos coros el tercer rosario, para
edificación de quienes los ven y escuchan. Por ú1timo, cenan
y van a acostarse, como se dijo antes.
6º
Tratarán de ayunar todos los días de la peregrinación, a
menos que una inesperada enfermedad se lo impida.
7º No se apartarán del grupo
ni emprenderán nada extraordinario sin permiso ni
consentimiento de aquel a quien han elegido como jefe y
superior de la peregrinación, a fin de santificarse más por
la santa obediencia que por la penitencia.
8º Un cuarto de hora antes de
entrar en la ciudad de Saumur podrán quitarse el calzado, y
entrar así en la capilla de la Santísima Virgen, de dos en
dos, entonando cánticos. Si llegan por la mañana, será
preciso que –a causa de las misas– dejen de cantar al llegar
a la puerta de la capilla. Cuando las misas hayan terminado
(en la mañana) o si llegan por la tarde y no se está
cantando el oficio, el superior podrá ir a pedir permiso al
sacristán para recitar el rosario ante la imagen de la
Santísima Virgen y para entonar algunos cánticos. Si se lo
niegan, se sentirán contentos y orarán a Dios en silencio en
la susodicha capilla hasta la señal del superior. Ninguno
saldrá –a no ser por necesidad y con el debido permiso–, a
fin de combatir y vencer todos juntos a los enemigos de Dios
–mundo, demonio y carne–, que se confabularán para apartar y
derrotar a alguno de la compañía.
9º Se confesarán todos y
comulgarán, al menos una vez, en la iglesia de Nuestra
Señora. Lo harán todos juntos, hacia las diez, el día
siguiente a su llegada. Permanecerán en Saumur el resto del
día, no para visitar la ciudad como personas curiosas, sino
para dar gracias y dialogar con Dios, como buenos
penitentes.
10º Partirán al día siguiente
de la comunión general, después de haber escuchado la santa
misa, en la que podrán comulgar si no han cometido pecado
considerable después de la última comunión y si han sido
fieles en obedecer a este reglamento y al superior.
11º Se les permite ir una vez,
a la señal del superior, donde los vendedores de objetos
piadosos, a fin de comprar algo. De allí volverán en seguida
al albergue, sin ir a otra parte.
12º El día siguiente de la
comunión general, después de oír misa y hacer inmediatamente
media hora de oración, saldrán de la ciudad de Saumur, de
dos en dos, entonando cánticos, sin preocuparse por las
burlas de los libertinos, a quienes sólo responderán con su
modestia, silencio, y cánticos de celestial alegría.
13º Si realizan la
peregrinaci6n en esta forma, estoy seguro de que serán
espectáculo digno de Dios, de los ángeles y de los hombres y
que alcanzarán de Dios, por mediación de su santísima Madre,
grandes favores no sólo para sí mismos, sino también para
toda la Iglesia de Dios.
14º Es aconsejable que no
hablen de los misioneros que les han dado este reglamento.
Se les pide guardar secreto, a fin de que sólo Dios sea por
ello glorificado: dado que sólo Él es el autor de este
proyecto, Él será también la única recompensa.
15º A su regreso vendrán a dar
cuenta de todas las cruces padecidas y de cuanto les
aconteció, a fin de que se celebre por ellos una misa
solemne de acción de gracias.